“Pusimos un stop en la relación y devolví el anillo”, expresó con sinceridad, dejando en claro que la decisión no fue impulsiva, sino el resultado de diferencias que se fueron acumulando con el tiempo.
Según explicó, la relación —que había avanzado con rapidez— atravesó momentos intensos desde el inicio. La pareja había compartido viajes, eventos familiares e incluso un casamiento, consolidando un vínculo que parecía encaminado. Sin embargo, la dinámica acelerada terminó pasando factura.
“Todo se dio demasiado rápido, con mucha vorágine y con cosas lindas, pero hubo cuestiones en las que no terminábamos de coincidir”, detalló. Un conflicto puntual, sumado a esas diferencias, marcó el punto de quiebre.
Duré también destacó que la separación se dio en buenos términos y evitó profundizar en detalles para preservar la intimidad de su expareja. “No fue nada grave, sino cuestiones estructurales en las que no encajábamos”, sostuvo.
A pesar del final, eligió quedarse con lo positivo de la experiencia: “Pasamos cosas muy lindas y me quedo con eso”. No obstante, reconoció que el impacto emocional fue fuerte debido a la intensidad del vínculo en poco tiempo.
La historia había comenzado meses atrás, cuando conoció a su pareja —un vecino de su edificio— en un encuentro casual. En poco tiempo, la relación evolucionó hacia un compromiso formal que finalmente no prosperó.